(+34) 974 341 216 - (+34) 679 228 230

Un poquito de historia

La casa fue construida a finales del siglo XVII, por los señores de Villacampa y Ballés, antiguos moradores de la Casa, y antepasados de Leocrina Villacampa, última generación que conserva el apellido del Escudo de Armas que tenemos en la puerta.
La casa toma el nombre de Ballés, que en la actualidad pasa a escribirse Vallés, y que aparece en diferentes escrituras y documentos que se guardan en la casa.
En la fachada principal está el escudo de Armas de los Villacampa, fechado en 1684, labrado en piedra.
La casa ha sido rehabilitada en varias fases a lo largo del tiempo, y cabe destacar las dos últimas rehabilitaciones:

  •  La primera, allá por el año 1990, en la que se rehabilitó la planta donde vivimos, el patio, y las fachadas de la casa.
  •  La Segunda, en el 2003-2006, en la que se sustituyó el tejado y se construyeron los apartamentos.

Toda la rehabilitación ha sido efectuada por nosotros mismos, que poco a poco hemos ido deshaciendo para luego volver a rehacer, poniendo, en todo momento lo mejor de nosotros mismos.
DE la casa, a nivel constructivo, cabe destacar los siguientes aspectos:

  • Por un lado, cuando se edificó por primera vez, sus constructores la dejaron orientada de la misma manera que está la Iglesia, siguiendo los mismos criterios de orientación que se seguían en la baja Edad Media para orientar las iglesias del Románico.
  • La fachada principal está totalmente orientada al sur, con ventanales amplios, por lo que se aprovecha todo el sol del invierno, aprovechando esta orientación para las estancias principales y usos de día.
  • Durante el verano, como el sol discurre más alto, se aprovecha toda la luz, pero el alero y el espesor del muro producen un factor de sombra que disminuye la incidencia solar en el interior de las estancias.
  • Hacia la fachada posterior, orientada hacia el Norte, con aberturas pequeñas, se sitúan los dormitorios y alcobas, los cuartos húmedos, las escaleras, las bodegas,…
  • En la fachada Este y Oeste, las aberturas de la falsa o cubierta, lo que permite una corriente de aire, que hasta que se hizo la última rehabilitación, ha servido de aislamiento natural, contra el frío y el calor.